martes, 22 de diciembre de 2009

EL PLACER DE LA LECTURA

El genial escritor Jorge Luis Borges afirma que la lectura "es una de las formas de felicidad que tenemos los seres humanos". Este placer, espiritual de renovación constante, en la vida contemporánea está vedado para muchos de nuestros congéneres. Las razones son múltiples. Entre ellas, destaca la falta de medios económicos para comprar obras literarias u otro material impreso en grandes sectores de la población. Otra de ellas, es la competencia desleal entre el acto de leer, solitario y personal y los mecanismos utilizados por los medio electrónicos de comunicación social, que se esmeran en presentar una información atractiva, dinámica y participativa.

A estos factores, que conspiran con el hábito de la lectura, en la sociedad actual, se suma otro que genera gran preocupación porque compete a la labor educativa: la actitud indiferente frente a la lectura de numerosos niños y jóvenes contemporáneos. Para ellos, ésta constituye una verdadera tortura inquisitorial, carente de atractivos a la que tienen que someterse durante vida escolar y en la etapa de su formación profesional. Pocos son, los que logran visualizar en ella una actividad recreativa y cultural que proporciona una perenne fuente de dicha.
Para efectuar con éxito el proceso de la lectura se requiere desarrollar, gradualmente en el lector, habilidades y actitudes que le permitan comprender y disfrutar el mensaje que emite el autor.

El hábito de la lectura empieza a formarse cuando se arrulla a niño con canciones de cuna; cuando juega con él utilizando rimas adivinanzas y dichos populares; cuando se le relaciona con la palabra, y su cultivo prosigue después año tras año durante toda su existencia.

Es en la infancia preescolar cuando se forma en el individuo actitudes ante el libro, siendo conveniente que éste entre a su vida antes de la edad escolar, como parte de sus juegos y actividades cotidianas. Por ello, podemos aseverar categóricamente que para promover la conducta lectora en los seres humanos,nunca será demasiado temprano.

En esta etapa será necesario enseñar al niño a leer la naturaleza, su ambiente familiar y social. Esta lectura de su mundo circundante es la que permite al infante crecer, madurar y lo prepara para nutrirse con ideas trascendentes, expresadas en palabras y que dejaron impresas en el papel los hombres de ciencia y arte de todos los tiempos.

Realizar la lectura de la palabra en la que el libro, como extensión de memoria, se convierte en un vehículo sorprendente que ha llevado a los hombres a transitar por los senderos de la historia, es participar en una aventura fascinante; es realizar un viaje inolvidable al mundo del conocimiento; es experimentar una nueva vivencia personal y única, en la que podemos hallar respuestas para múltiples preguntas y expectativas. Ella, pues, permite conocer soluciones a conflictos existenciales, apropiarse de modelos de transformación ética y espiritual, catalizar las angustias y temores, modificar actitudes, estimular el deseo de ser mejores, de superarnos y enriquecer nuestra visión de mundo.

Para adentrarnos en el encantador mundo de la lectura, necesitamos emprender un viaje de aventura intelectual, acompañados un piloto que sepa conducir al libro por las sendas más atractivas para los usuarios; mostrándoles, a éstos cual guía turístico experimentado, los nuevos parajes, las cimas más escarpadas y misteriosas, las estrellas más deslumbrantes, las emociones más bellas y los sentimientos más exquisitos.

El piloto conductor y guía turístico ideal para este singular viaje, debe ser un promotor de lectura, pleno de imaginación y ansioso de contribuir a que su vehículo- libro sea apreciado en todo su esplendor: del lomo a la portada, del título al índice, y por lograr que su contenido enseñe, conmueva, apasione y haga soñar. De la peripecia y experiencia que utilice en el viaje por las páginas de un libro, de la simpatía con que enseñe a descifrar los signos lingüísticos escritos; del entusiasmo que despierte en su auditorio; de las diversas lecturas que puede hacer de los textos poético,narrativos e informativos; de su capacidad comunicadora y creadora; de todo ello depende su éxito y la concretización de su ansiado objetivo: fomentar el hábito de la lectura, convirtiéndola en inagotable manantial de placer y superación personal.

Ante este atrayente panorama, es necesario, aunarnos al esfuerzo de las instituciones educativas y privada, que están trabajando en pro del libro y a favor de retorno de ese viejo placer que es la recreación mediante la lectura, para que cada lector escuche y viva el mensaje del autor.

Nos toca contribuir a crear conciencia de la necesidad de fomentar el hábito de la lectura en la población infantil y juventud;de capacitar a los padres de familia, bibliotecarios, docentes, estudiantes secundarios y de superior, como promotores de lectura para que puedan desempeñar con mayor eficacia el papel de mediadores entre el libro y las nuevas generaciones, de convertirse en puentes que propicien el acercamiento efectivo, profundo y permanente de niños y jóvenes al libro, para que éste no se convierte en una pieza obsoleta, desplazada por la televisión y la computadora; sino que sea una entidad viva, familiar para cada habitante del este contradictorio planeta llamado Tierra.

Mag. María Marleni Carranza Sandoval.

Artículo publicado en la Pág. 9 de la Revista "Educación y futuro". Año I Nº3
Empresa Editora Nuevo Norte S.A. Abril del 2000.

Agradeceré mucho sus valiosos comentarios

1 comentario:

  1. el viaje a la aventura intelectual, me gusto esta frase de tu articulo Marleni.
    Inculcar al amor a la lectura, es lo que .....me parece no se hace en casa, ni en las aulas....hay mucho por trabajar.
    Feliz Año 2010 querida amiga.

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